Informe de la Comisión “La situación internacional y la lucha de clases”

El debate fue muy bueno y bastante fluido, con la participación de 17 a 20 compañeros y compañeras y muchas más intervenciones debido a que a que, varios compañeros tuvimos la posibilidad de intervenir dos veces.  Contando con la presencia y participación de Guillermo Almeyra, Paul Cooney, Juan Kornblit, Paula Bach, Lucas Poy, Diego Martinez, Pablo Anonino, Norberto Flexer, Fernando Dachevsky y Matías Eskenazi entre otros compañeros.

Así y todo la diversidad de las temáticas tratadas y su complejidad limitaron la posibilidad de realizar desarrollos en profundidad en tan poco tiempo, aunque el tiempo disponible alcanzo para dejar planteados algunos acuerdos generales y varios puntos de debate que tratamos de puntear a continuación esperando que pueda servir de insumo para retomar y organizar al menos algunos de estos debates a futuro.

Aclaramos sí, que siendo sumamente difícil resumir cada intervención sin deformar el sentido de las mismas y por no contar con notas suficientes, en este informe tomamos el criterio de plantear los temas y posiciones en general sin especificar las de cada compañero o sector, confiando en que esto se planteara con mayor claridad en otras intervenciones.

Si bien fueron saliendo ocasionalmente temas específicos y cuestiones puntuales acerca de la situación en diferentes países, más que nada a modo de ejemplo o como parte de los debates más generales (México, Medio oriente especialmente Egipto, Tunez y Palestina, Grecia y España, EEUU y China, Chile Brasil y Argentina entre los más destacados),  a grandes rasgos, podríamos decir que el debate se centro en tres puntos básicos.

El primero se relaciona con la crisis internacional. Hubo una coincidencia importante en la gran mayoría de las intervenciones en tanto en la consideración de que nos encontramos en una situación de crisis económica en el mercado mundial que al afectar directamente a los principales centros del capital, adquiere de este modo un carácter generalizado; así como en la comprensión de que los episodios de crisis que vivimos en la actualidad son continuidad directa de aquellos episodios que se abrieron dese fines de 2007 y principio de 2008 profundizándose con la caída de Lehman Brothers.

La crisis fue conjurada temporalmente, aunque sin resolver las contradicciones profundas que le dan origen por las principales potencias secundadas por el G-20, mediante la emisión monetaria y el rescate de las deudas privadas de bancos y financieras. Hoy, recrudece nuevamente manifestándose como un problema de deuda pública para muchos de estos estados, proceso que también pone en evidencia la combinación y complementación de las recetas neokeynecianas de  inyección de gasto con recetas monetaristas de disciplina y ajuste fiscal.

Luego se abrieron debates en 3 ejes relacionados.

Por un lado la valoración de estos procesos de crisis en el largo plazo, en referencia directa a los últimos 40 años, a la crisis de los 70. Aquí hay 2 o 3 posiciones divergentes y gran cantidad de matices. El eje del debate es si puede considerarse a la crisis actual como parte de una larga crisis originada en los 70; como parte en términos más generales de una etapa de decadencia del capitalismo; o si la crisis actual acontece después de periodos de crecimiento en el mercado mundial durante los 90 y la primer parte de la década actual donde las crisis fueron localizadas pero no generalizadas.

Por otro lado, la pertinencia o no y los alcances posibles de las comparaciones con la crisis del 30, de los 70 u otras, y la posibilidad de valorar la crisis actual ya sea como la mayor de la historia del capitalismo o como la mayor desde la crisis del 30 y el significado y perspectivas que abren estas valoraciones.

El tercer punto de debate tiene que ver con las perspectivas que abre la crisis en términos de procesos de movilización, y la vinculación, cual es el grado de relación más o menos inmediata o de relativa “autonomía” entre crisis económica, procesos de movilización de masas y de crisis política.

En este marco, los procesos de movilización en el mundo Árabe y el Magreb, que fueron especialmente valorados por todos aunque con diferencias de grado respecto al peso de la crisis económica internacional en el desencadenamiento de los mismos.

Simultáneamente se valoraron fuertemente los procesos también desiguales de resistencia a los planes de ajuste en Europa y la relación entre ambos procesos.

Se presentaron mayores divergencias respecto a los alcances de los procesos de movilización en EEUU.

Por último, pero no menos importante ya que ocupo también mucho tiempo de debate y numerosas intervenciones, se debatió respecto a lo que en términos amplios podría planteare como las perspectivas del FIT a futuro y de “la construcción de partido”.

Lo ponemos en términos amplios ya que no se formulo únicamente ne estos términos y no todos piensan en lo mismo al hablar la posibilidad o no de constituir algún tipo de partido político o frente político, los tiempos las formas, limitaciones etc.

Cabe destacar que este problema no se debatió de forma aislada o desvinculada de las temáticas abordadas en la comisión sino que se realizo un importante esfuerzo por enmarcar los problemas de las proyecciones y perspectivas del FIT después de octubre, así como de la posibilidad de consolidar un frente político o dar paso a un proceso de construcción de un partido en común, en la situación internacional, tanto en lo que respecta a la crisis económica en curso como a la lucha de clases y la necesidad de evaluar también las fuerzas y las perspectivas de los movimientos obreros y la militancia de los socialistas revolucionarios en el plano internacional y no solo en nuestro país.

En este último punto se presento también una polémica, respecto a la pertinencia y posibilidad de avanzar en unificación partidaria en un país (en este caso argentina) sin acordar previamente la perspectiva de construcción en el plano internacional (es decir una internacional obrera).

En este marco, una visión que, al menos en su formulación más general, fue compartida por la mayoría (hay dentro de esto numerosos matices y diferencias de apreciación) es que los procesos de crisis planteados y los procesos de movilización en curso suceden en momentos en que lo que refiere a las fuerzas obreras y socialistas no nos encontramos en un momento de fortaleza, y que a diferencia de otros procesos o momentos históricos, la referencia socialista no es fácilmente visualizada por las más amplias masas.

Desde este punto de vista existe una necesidad de avanzar en la construcción de referencias políticas y organizativas.

Por último se hicieron consideraciones respecto al recrudecimiento del problema del racismo y la xenofobia en un marco de mayor desocupación y aumento de las necesidades básicas y la necesidad de darse tareas para combatirlo.

Informe elaborado por Matías Eskenazi

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Blog de la Asamblea de intelectuales, docentes y artistas en apoyo al Frente de Izquierda y de los Trabajadores
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