Sobre el nuevo documento del EDI (por José Castillo, de Izquierda Socialista)

Recientemente se ha dado a conocer un nuevo documento del E-D-I (Economistas de Izquierda). Con la firma de Claudio Katz, Eduardo Lucita, Jorge Marchini, Guillermo Gigliani, Jose Castillo (quién esto escribe), Alberto Teszkiewicz, Julio Gambina, Mariano Féliz, Jorge Orovitz Sanmartino, Martín Ogando, Sergio García, Hugo Azcurra, Guillermo Almeyra, Martín Kalos, Ariel Slipak y Facundo Lastra. Su objetivo es reflexionar sobre el estado actual de la coyuntura económica. Pero, a la vez, no deja de hacer afirmaciones programáticas muy claras.

Así, varias semanas antes de que el tema apareciera en la “agenda  kirchnerista” se sostiene: “Para quiénes integramos EDI la única respuesta progresiva y transformadora a esta situación es la anulación inmediata de las concesiones, la re-nacionalización sin indemnización de YPF”

A días de la masacre de Once, el E-D-I afirmaba: “la propuesta alternativa de re-estatizar el ferrocarril bajo control de profesionales, trabajadores y usuarios suscita crecientes adhesiones. Esta administración permitiría eliminar el despilfarro y la corrupción. … Es necesario definir como se financiarán las inversiones que necesita el sistema. El patrimonio de Cirigliano y de todos los grupos que se enriquecieron demoliendo el ferrocarril debería aportar a esta reconversión…El transporte de carga debe financiar al de pasajeros, mediante la estatización de esos corredores privados.”

Sintetizando su propuesta programática, el documento concluye: “Los trabajadores, los estudiantes y los jóvenes que reclaman lo suyo pueden así avanzar en la construcción de una alternativa propia para conquistar esos reclamos. Las prioridades inmediatas ya han salido a la superficie: salarios ajustados por inflación; paritarias sin topes; agricultura diversificada; minería limitada con procesamiento de productos;  renacionalización de los hidrocarburos; estatización de los ferrocarriles bajo control de  trabajadores y los usuarios, reindustrialización con empleo productivo y reforma impositiva integral. Salida del CIADI,  nueva ley de inversiones extranjeras y revisión de todos los convenios bilaterales sobre las mismas, suspensión de los pagos de la deuda externa y nacionalización de la banca y el comercio exterior.”

En el EDI confluimos compañeros con distintas posiciones políticas, como se puede observar simplemente viendo la adscripción política de los firmantes del documento. Un abanico aún más amplio ideológicamente de compañeros ha participado a lo largo de estos años en sus encuentros, mesas redondas o ha escrito en sus anuarios.  Es un espacio de frente único que tiene como objetivo dar opinión y promover debates en particular sobre la coyuntura económica. Como se señaló en su documento fundacional, allá por los días del Argentinazo, su objetivo es realizar análisis económicos y aportarlos al conjunto de los partidos de izquierda, al sindicalismo combativo, a los movimientos piqueteros, a los organismos de derechos humanos y a las en aquel momento existentes asambleas barriales. Es muy importante que, a 10 años, el EDI no haya sido cooptado por el doble discurso kirchnerista. Y que sus propuestas sigan siendo las del programa de la izquierda, claramente diferenciados de los planteos de la centroizquierda.

Por eso resulta sorprendente la “interpretación” que hace Pablo Rieznik del PO (Prensa Obrera 1218). Realizando una amalgama con frases sacadas de contexto, pretende demostrar que el E-D-I se colocaría en el lugar de un tibio apoyo crítico al gobierno, (“un tubo de oxígeno pseudo-kirchnerista”). No es la primera vez que el PO sale a criticar al EDI adjudicándole posiciones que éste no tiene. Manifiesta, lamentablemente, una tendencia al sectarismo que constantemente reaparece y una seria dificultad para pensar y aportar unitariamente en espacios del heterogéneo campo de la izquierda.

El E-D-I no es, obviamente un agrupamiento del Frente de Izquierda. Por definición, como citamos más arriba, no está embanderado como tal con ningún agrupamiento partidario. Sin embargo, simplemente leyendo su programa original, y sus distintos pronunciamientos sobre deuda externa, YPF, Banco Central (por citar solamente los de los últimos años) cualquier lector puede concluir fácilmente dos cosas: a) sus integrantes son opositores al gobierno y b) sus salidas programáticas (reestatización de las privatizadas, suspensión de los pagos de la deuda, nacionalización de la banca y el comercio exterior, reforma impositiva, salarios igual a la canasta familiar y ajustados por la inflación real, 82% móvil para los jubilados) corresponden a lo que genéricamente es el programa de la izquierda, diferenciado tanto del discurso “nacional y popular” como de los programas “lavados” de la centroizquierda. Obviamente,  el E-D-I se vio atravesado a lo largo de sus diez años de existencia por las mismas presiones y debates que recorrieron a la militancia de izquierda en general, al sindicalismo combativo, al movimiento piquetero y a los organismos de derechos humanos. Así, por dar dos ejemplos, hubo miembros del E-D-I que fueron cooptados por el discurso kirchnerista. Y hubo posiciones encontradas en el E-D-I con respecto al conflicto del campo en 2008.

Yo, José Castillo, integrante de Izquierda Socialista y miembro de su dirección nacional, participo activamente en el E-D-I desde su fundación. Desde nuestro partido lo consideramos un ámbito importante de elaboración de análisis económico, y un espacio donde se polemiza, se discute, y se buscan consensos cuando se decide sacar un documento común.

Los compañeros del PTS no participan orgánicamente del E-D-I porque no acuerdan con su programa fundacional. No compartimos, pero respetamos su posición. Sin embargo, han participado y aportado a muchísimos de nuestros encuentros y sus economistas han aportado desde sus puntos de vista a los distintos anuarios del E-D-I. El Partido Obrero, en cambio asumió con respecto al E-D-I una actitud beligerante. Ya en el año 2002 llegó a plantear que ser “revolucionario” era incompatible con ser “economista y de izquierda”. Más allá de debates teóricos sobre si el marxismo al criticar la economía política plantea su superación y, por lo tanto, no habría espacio para una “economía marxista” o “socialista” (debate interesantísimo por cierto) lo concreto es que lo que se estaba denostando era el agrupamiento de un conjunto de economistas que, al calor del Argentinazo, se reunió para aportar desde la izquierda al análisis y la propuesta de una perspectiva anticapitalista. Sintetizando: se podía elegir participar o no. Pero era de una desproporción y falta de realidad absoluta ubicar al E-D-I en el lugar en que lo ponía el PO.

Ahora, ante el nuevo documento del E-D-I, la historia se repite. Se llega a la desmesura de decir que el E-D-I busca construirse como una “contraposición al Frente de izquierda” al servicio de salvar al kirchnerismo. Pablo Rieznik, autor del artículo de Prensa Obrera, se burla de que el E-D-I proponga “debatir” sus posiciones, contraponiendo ese debatir a verbos como “refomar” (o, ni hablar, revolucionar). A Rieznik no se le cruza por la cabeza que un agrupamiento intelectual de un campo como la economía elija el verbo “debatir” para desafiar a confrontar posiciones. Las críticas tanto al kirchnerismo como a las posiciones económicas sostenidas por la oposición patronal, presentes en el documento, nos deberían eximir de realizar este comentario.

El artículo del PO insiste e insiste en que el documento del E-D-I sería un engendro entre pro-oficialista y reformista. Cuando se enfrenta a planteos programáticos que pertenecen incontrastablemente al programa que sostiene solo la izquierda (y en particular el Frente de Izquierda), como en el caso de YPF y la política frente a las privatizadas, dice que se lo pone para estar “a la moda”.

La nota de Rieznik está titulada “achiquemos la brecha social”, como si ese fuera el título del documento del E-D-I. Y el artículo comienza con una oración, sacada del contexto del propio párrafo del que fue extraída, donde se da a entender al lector que el E-D-I aplaude la política social del gobierno en general y la Asignación por Hijo en particular.

Por supuesto, el artículo nada dice que el eje del documento es analizar, por orden de importancia, primero el tema de la depredación de los hidrocarburos (varias semanas antes de que el tema apareciera en la tapa de los diarios y en la agenda kirchnerista), luego el colapso ferroviario, después el saqueo de la megaminería, y finalmente la rearticulación del gobierno con los monopolios del complejo sojero. Así, como salida a cada uno de estos temas se propone la nacionalización sin pago de los hidrocarburos, la reestatización de los ferrocarriles sacándole las concesiones a los Cirigliano y poniéndolas a funcionar bajo control de los trabajadores y la nacionalización del comercio exterior. ¿Estas consignas son kirchneristas o centroizquierdistas?

Con respecto a este último punto (comercio exterior) se tergiversa totalmente al señalar que para el E-D-I la Junta Nacional de Granos sería un sinónimo de nacionalización del comercio exterior. Basta ir a la propia frase del texto del E-D-I: “Para los Economistas de Izquierda un escenario agrario favorable a las mayorías populares exige discutir otro temario: cómo se regularán los precios y mercados, de qué forma se reconstituirá una Junta Nacional de Granos y cómo debería operar en la actualidad un comercio exterior nacionalizado.” Se puede discutir como regular los precios internos (control obrero, ley de abastecimiento) incluso se puede discutir si debe o no haber una Junta Reguladora de Granos. Pero creemos que está clarísimo que lo que sostiene el texto es que esas medidas son además de nacionalizar el comercio exterior (del que cabe discutir también su forma concreta, si será parecido al IAPI o, como creemos que implementaríamos desde la izquierda, con un formato distinto).

Se acusa también en el artículo del PO de “no proponer terminar con el gran capital sojero”. Rieznik sabe perfectamente que hay otros documentos del E-D-I que abogan por la reforma agraria. Gran parte de nuestro anuario 2008, debatiendo desde distintas posturas el conflicto de la 125, tiene decenas de afirmaciones al respecto. Rieznik aquí apela a una clásica chicana del infantilismo de izquierda: todo lo que no está dicho y repetido en cada texto, en cada discurso, no existe. Creíamos que habíamos superado ese defecto. Venimos de una campaña presidencial el año pasado donde el Frente de Izquierda no dijo “todo” en sus spots televisivos, discursos y afiches. ¿Qué diríamos si alguien apareciese acusándonos de que no estamos por la expropiación de los monopolio porque no “lo dijimos” en la campaña? Idéntica afirmación cabría para la megaminería: los miembros del E-D-I participamos de infinitas charlas, movilizaciones y asambleas por el tema minero.  Y la mayor desmesura llega cuando el documento del E-D-I es acusado de “no plantear la erradicación del estado burgués”.

Podríamos seguir citando otras amalgamas del artículo de Rieznik (como las referidas al sistema financiero, donde directamente ignora que el texto plantea la nacionalización de la banca, o a la cuestión impositiva donde se tergiversa totalmente el argumento). Pero queremos concentrarnos en analizar la famosa afirmación de la Asignación Universal por Hijo, que encabeza el texto del PO.

La frase en cuestión aparece en un apartado del documento titulado “salario en dos velocidades”, donde se denuncia la afirmación del gobierno de que “el modelo devolvió la dignidad a los trabajadores, creó millones de puestos de trabajo y aumentó el salario real”. Ahí se refuta punto por punto esa afirmación oficialista. Se analiza el deterioro de los salarios frente a la inflación, la precarización laboral y las ganancias empresarias. Se explican y denuncian luego la tercerización, el trabajo en negro y las situaciones de extrema explotación que generan. En ese párrafo luego se continúa: “El Gran Buenos Aires vuelve a concentrar una enorme masa de desposeídos del interior y  países vecinos, que sobreviven con trabajos miserables. El gobierno afirma que atenúa estas desventuras con un gasto social mayúsculo. Pero este reconocimiento no hace más que confirmar el asistencialismo que contiene al modelo y contradice su identificación con la inclusión social o el trabajo genuino. La asignación por hijo representa efectivamente una innegable conquista popular, que ha otorgado cobertura a millones de desamparados, sin embargo no alcanza a todos los carenciados y su monto queda periódicamente erosionado por la inflación.”

¿Está aquí el documento del E-D-I aplaudiendo la política social del gobierno, como sostiene Rieznik en su artículo? La Asignación Universal por Hijo le fue arrancada al gobierno, como en 2002 el plan jefas y jefes de Hogar, o más atrás en el tiempo los planes trabajar. No hace falta que Rieznik nos enseñe que el monto es miserable, que reemplaza una parte del jornal obrero, que se paga con la plata del Anses, etc. Podríamos agregarle más elementos si quisiéramos. Pero sucede que nadie la está defendiendo. Simplemente se constata que millones de desocupados y marginados lo ven como una conquista, y lo es para ellos, aun cuando refuerce el clientelismo y todos los otros elementos perversos citados más arriba. Yendo a lo concreto ¿qué planteamos programáticamente, sino un subsidio al desempleo que alcance a todos los desocupados, por un monto que alcance a cubrir la canasta de pobreza y ajustado por inflación, mientras planteamos un plan de obras públicas para acabar con el desempleo? Algún compañero podrá pensar que la expresión “innegable conquista popular” no expresa la complejidad de lo que significa la AUH. Es posible y absolutamente válido discutirlo. Es evidente que en un material del Frente de Izquierda (o de sus partidos) no lo habríamos expresado de esa manera. Pero está totalmente fuera de lugar hacer “girar” todo el significado del documento del E-D-I alrededor de esa expresión.

El documento del E-D-I es un largo material de análisis de la coyuntura, con muchos elementos descriptivos, pero que incluye en cada punto salidas programáticas. Es un trabajo para que se lo “use”, se tomen sus datos, mucho más cuando lo militantes de izquierda muchas veces nos sentimos “rodeados” por el bombardeo de los “proges K” en las hojas económicas de Pagina 12, Tiempo, BAE o Sur, y a los argumentos de los economistas de la oposición patronal en La Nación, Ambito, Clarín o El Cronista. Hacemos el esfuerzo de no quedarnos exclusivamente en “largos análisis”: siempre buscamos llegar a propuestas programáticas concretas de política económica. Estos planteos programáticos, elaborados en un marco de frente único de posiciones diversas, quedan ubicados sin duda a la izquierda del kichnerismo y de la centroizquierda. Es más, estas propuestas coinciden, en gran medida, con los planteos programáticos del FIT. Por supuesto que nosotros (como Izquierda Socialista y, entiendo que puedo hacer extensivo esto al conjunto del Frente de Izquierda) creemos que un programa como el que plantea el E-D-I sólo lo puede llevarlo adelante un gobierno de los trabajadores en camino al socialismo. No todos los compañeros del E-D-I acuerdan con esta afirmación Por eso, exactamente por esto, es que lo entendemos como un espacio de frente único, entre honestos compañeros que tenemos visiones políticas distintas pero acordamos en hacer el esfuerzo de analizar la realidad desde la izquierda y llegamos a los acuerdos mínimos que expresamos en el documento.

Invitamos a leer el documento del E-D-I a los miembros de la asamblea y sacar conclusiones con su propia cabeza. Se podrá acordar con lo que se afirma en esas líneas o no. Es más: bienvenidas las críticas que ayudan a mejorarlo en todo o en parte.Pero sí llamamos a erradicar un método: el de las amalgamas, las tergiversaciones, las frases fuera de contexto, “efectistas o directamente mentirosas ” apuntando a impresionar a quién seguramente no leerá el documento en cuestión.

Lamentablemente no es la primera vez que sucede. Semanas atrás tuvimos una confrontación parecida con el PO relativo a supuestos hechos que habría realizado el PST durante Malvinas. Hace un par de años el propio Rieznik escribió un artículo donde yo, supuestamente, me habría definido como “admirador de Keynes”. Por supuesto no se aportó texto ni prueba alguna, por el simple hecho que no existía. Así no se puede discutir nada.

La constitución del Frente de Izquierda fue un gran paso adelante. Como lo señalan los compañeros independientes de la asamblea del FIT, tenemos muchos temas para debatir. Diferencias tácticas y aún estratégicas que dirimir. Pero necesitamos un marco de confianza y seriedad para discutir a fondo, con paciencia, sin ultimatismos y, mucho menos, tergiversación de los conceptos.

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Blog de la Asamblea de intelectuales, docentes y artistas en apoyo al Frente de Izquierda y de los Trabajadores
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