Borrador de Documento sobre Salud Mental (Asamblea de Intelectuales, Fac. Psicología)

1. En el campo de la Salud/Salud Mental asistimos a un derrumbe progresivo de las políticas del sector basadas en el desfinanciamiento y la tercerización de las prestaciones, en todos los niveles de atención, a pesar de los enunciados fastuosos sobre nuevas leyes y programas.

La política de desfinanciamiento en el área sanitaria (muchas veces presentada de manera encubierta como incrementos presupuestarios que nunca llegan a equiparar el aumento de los costos en insumos e infraestructura edilicia y la pérdida de designaciones de profesionales y personal técnico, en todos los niveles de atención), sumado a una formidable transferencia de recursos –tercerización de la atención en el área privada y en ONGs- ha seguido paso a paso los lineamientos indicados de las reformas sanitarias planteadas por distintos organismos financieros internacionales (particularmente el Banco Mundial) y colocado a muchos hospitales municipales, provinciales y nacionales (generales y monovalentes) de manera objetiva al borde del cierre.

La llamada “mercantilización del sistema de salud”, lejos está de haber retrocedido bajo los gobiernos kirchneristas. Basta con ver el desarrollo de las pre-pagas (nueva ley de “regulación”) o el mercado de medicamentos (gran negociado para los laboratorios), a costa del derrumbe de la salud pública y las obras sociales.

Estas medidas de ahogo al sistema público de salud no han sido patrimonio exclusivo de una gestión “neoliberal” y local como la de Macri, sino que se extienden a nivel nacional, incluidas las provincias gobernadas por el kirchnerismo. Los diversos luchas planteados por los trabajadores de la salud a lo largo y ancho del país, dan cuenta de ello. Por ejemplo, las movilizaciones de los trabajadores de los hospitales generales de las provincias de Buenos Aires, Santiago del Estero y Tucumán de los últimos años, se suman a la lucha abierta contra las amenazas de cierre y “unificación” por parte de la actual gestión del Gobierno de la Ciudad en los Hospitales Borda,  Moyano, Gutierrez, Rivadavia, Udaondo, Ferrer y Muñiz.

El deterioro de la atención en el conjunto de los hospitales, la falta de nombramiento de profesionales y personal técnico en general, el derrumbe literal de gran parte de la infraestructura edilicia, la inexistencia de programas del Estado para la atención ambulatoria y la reinserción social y laboral de los pacientes psiquiátricos internados (casas de medio camino, talleres protegidos zonales, residencias, hospitales de día y noche, etc.), el recorte en insumos y medicación, demuestran que, muy a pesar de proclamas favorables –muchas veces en boca de diversos funcionarios y legisladores- de reformas “progresistas” en el campo de la Salud/Salud Mental, se sigue priorizando la descentralización financiera del sistema de atención sanitaria estatal, público y gratuito.

A su vez, nos encontramos con un sistema de salud que, en todas las especialidades, áreas y niveles de atención, es sostenido en gran medida por el trabajo de profesionales que por encontrarse “en formación”, se desempeñan como trabajadores de la Salud/Salud Mental en una creciente precarización. Desde las concurrencias a los voluntariados, los jóvenes profesionales sostienen por años el funcionamiento de los servicios prácticamente sin reconocimiento institucional, sin salario y cargando a su costa los seguros de mala praxis y hasta insumos.

 

2. En lo referente a los centros de salud mental públicos de la Argentina, en ellos hay casi 20.000 pacientes psiquiátricos internados. El 80 por ciento, está allí hace por lo menos un año. Y al menos el 60 por ciento, continúa internado por razones sociales.

Solo para poner algunos ejemplos, en el Hospital Moyano, el 60 por ciento de las pacientes, sobre un total de aproximadamente 1000, padece desde hace años los perjuicios de un estado de emergencia que no termina -con la asistencia de una enfermera por cada 60 pacientes- en habitaciones vetustas y superpobladas. A esto se le suma que el 40 por ciento del hospital está clausurado, lo que agrava la situación por el hacinamiento de las pacientes. La situación en el Hospital Borda y Tobar García es prácticamente similar: en el primero, prácticamente la mitad del Pabellón Central se encuentra en un gravísimo estado de abandono edilicio, agravado por el corte de suministro de gas desde el día 20 de abril que a la fecha solo ha sido restaurado parcialmente; mientras que en el segundo, proliferan obras inconclusas.

A su vez, los procesos de altas compulsivas iniciados durante la gestión Ibarra-Telerman, en el Hospital Moyano, no se dieron en el marco de procesos de desintitucionalización sino de traslado de pacientes a clínicas psiquiátricas (pequeños manicomios privados) donde el Estado termina subsidiando con sobreprecios por cada paciente el valor per cápita  del nomenclador.

 

3. El marco legal en salud mental (tanto nacional como local), permanece hasta hoy en un “limbo jurídico”. El “caso testigo” es la Ley 448 de Salud Mental de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sancionada por la Legislatura porteña en el  año 2000 y reglamentada en el 2004. Si bien plantea que pretende favorecer la desinstitucionalización, la rehabilitación y la reinserción social de los pacientes internados, junto a la implantación de un sistema basado en la prevención, promoción y protección de la Salud Mental, transformando el modelo hospitalocéntrico y favoreciendo las prácticas comunitarias de atención, con la internación como un último recurso y en base al trabajo interdisciplinario, con igualdad de jerarquía entre las distintas profesiones; prácticamente nada de esto ha ocurrido en más de 10 años.

Sin embargo, lo que sí cumplieron los distintos gobiernos locales (Ibarra-Telerman-Macri) de Ley 448 fueron los aspectos que promueven la tercerización-privatización de la atención en salud, particularmente con el traslado de recursos y gestión de políticas públicas a ONGs y clínicas privadas. Se trata de un claro intento de apropiación y tergiversación de los principios de la “desmanicomialización” y/o “descentralización” planteados por la Ley 448 de parte de las gestiones gubernamentales a los fines de promover la liquidación del Hospital Público. De esa manera, se prosigue con el desfinanciamiento del Sistema de Salud Estatal. Lo “incumplido” de la ley a 11 años de su aprobación y 7 de su reglamentación, resultan ser precisamente los derechos de los pacientes y del conjunto de los trabajadores de la salud mental.

Un fenómeno parecido ocurre con la flamante Ley Nº 26.657  (Ley Nacional de Salud Mental) aprobada prácticamente por unanimidad en ambas Cámaras (salvo la abstención del Senador Artaza). Pero también apoyada por un amplio conjunto de dispositivos alternativos y sustitutivos al manicomio, asociaciones y colectivos sociales que en absoluto tienen que ver con la política oficial y/o los intereses de organismos financieros que también la promueve.

La base de las expectativas en la nueva ley de Salud Mental se basa en que la misma se posiciona desde la perspectiva de los derechos humanos para comprender el padecimiento mental y presenta al trabajo interdisciplinario e intersector, a los dispositivos de atención basados en la comunidad y a la internación como último recurso, entre sus ejes principales. No obstante, el panorama anteriormente mencionado nos alerta sobre su viabilidad o las características de su implementación, en el contexto de las actuales políticas nacionales y locales en Salud/Salud Mental.

Si bien el artículo 27 de Ley Nº 26.657 prohíbe la creación de nuevas unidades monovalentes y promueve que las existentes sean “paulatinamente sustituidas” por dispositivos alternativos, los mismos brillan por su ausencia en el plano nacional, provincial y municipal. Complementariamente, el siguiente artículo 28, ordena realizar las internaciones psiquiátricas solamente en hospitales generales. Sin embargo, esto queda ad referéndum de que se cuenten con “recursos necesarios”, lo cual resulta inviable en la manifiesta situación de colapso de los hospitales generales (no solo monovalentes) en todo el país. Los “recursos necesarios” librados a la “interpretación” de las administraciones nacionales y locales en la perspectiva del traspaso planteado directamente, abrirían una instancia de agravamiento de la atención en la red hospitalaria, afectando particularmente a los pacientes psiquiátricos internados a los que no se les brinda ninguna alternativa digna de atención.

La sanción de esta Ley sin ningún anuncio de un Plan Federal o Nacional de Salud Mental que establezca de inmediato la creación de los dispositivos “sustitutivos” de atención en el área primaria y promueva nombramientos de equipos interdisciplinarios –salvo acotados anuncios de convenios entre la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones con algunas provincias oficialistas- muestran claramente el doble discurso del gobierno, en el que siempre terminan pagando los trabajadores y usuarios.

Lo que sí fue anunciado desde la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones fue una primer convocatoria a organizaciones del tercer sector -ONGs- a presentar sus proyectos institucionales para realizar futuros convenios de gestión de dispositivos de atención en territorio y capacitación a trabajadores del sector, demostrando una vez más la política tercerizadora y privatizadora de la Salud/Salud Mental.

Esta perspectiva desfinanciadora de las políticas del sector, apuntalada en las recetas del Banco Mundial y la Organización Mundial de la Salud, pero con tufillo “progresista”, no es patrimonio únicamente krichnerista. En Santa Fé, provincia gobernada por el candidato a presidente Binner, los programas de atención primaria conviven con los vetustos hospitales monovalentes de salud mental que franca decadencia edilicia, le abren las puertas al sector privado.

 

4- Una verdadera desmanicomialización implica mucho más que el cierre de viejos edificios. Se puede seguir trabajando manicomialmente en un hospital general, en un centro de salud o en cualquier ámbito donde se desarrollen prácticas tutelares.

En ese sentido, por un lado, ciertos “aspectos progresivos” de las leyes mencionadas chocarán con una limitación insalvable en relación con el régimen capitalista, en tanto no combatirá la exclusión de aquellos usuarios externados que aún habiendo logrado traspasar los muros del manicomio todavía deben enfrentar la desocupación, la marginación y la miseria. Por otro lado, en tanto las condiciones de trabajo se encuentren alienadas al lucro, y las condiciones de vida transformadas en meras mercancías gestionadas para la ganancia burguesa, la alienación y la miseria psíquica será la norma. El sistema capitalista, basado en la explotación de las mayorías trabajadoras es el principal generador y reproductor del padecimiento psíquico.

La desmanicomialización implica una voluntad política transformadora que solo podrá ser sostenida por la movilización y organización de los trabajadores y usuarios, en el camino a una transformación revolucionaria de la sociedad capitalista en la que vivimos.

 

5- El Frente de Izquierda y los Trabajadores plantea como prioritario la denuncia sobre la responsabilidad del Gobierno Nacional de Cristina Kirchner y sus gobernadores provinciales, como así también de quienes se muestran “opositores” como el caso de Binner y su gestión en Santa Fé,  por sus políticas de vaciamiento y desfinanciamiento del sector Salud/Salud Mental, que comienza con los sueldos de hambre que reciben los trabajadores de la salud, sumado a la precarización laboral de los jóvenes trabajadores incorporados al sector y el fenomenal trabajo gratuito de concurrentes y voluntarios que se multiplican por decenas de miles en todo el país. Luchamos por verdaderas transformaciones en el campo de la Salud/Salud Mental. Toda reforma debe partir de la triplicación del presupuesto de Salud bajo el control de los trabajadores, el nombramiento de personal y la incorporación con salarios de convenio de los miles de trabajadores ad honorem. Ningún traslado si no se construyen  los centros estatales necesarios (hospitales de día, talleres de rehabilitación, familias sustitutas, etc.), centros de salud comunitarios en todos los barrios, con atención general las 24 horas, y un salario para todo el personal igual a la canasta familiar. Subsidios económicos para los usuarios más graves del sistema de Salud/Salud Mental. Ninguna prebenda o contrato con ONG´s, fundaciones y clínicas privadas.

Reafirmamos nuestra lucha por un sistema de salud único, universal, integral, estatal, público y gratuito – y por ende de salud mental- , que integre todos los niveles de atención sanitaria: los centros públicos comunitarios y preventivos (APS), el hospital público  y las obras sociales y promovemos la nacionalización de los laboratorios medicinales bajo el control de los y las trabajadores.

Octubre de 2011

 

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Acerca de asambleafit

Blog de la Asamblea de intelectuales, docentes y artistas en apoyo al Frente de Izquierda y de los Trabajadores
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Una respuesta a Borrador de Documento sobre Salud Mental (Asamblea de Intelectuales, Fac. Psicología)

  1. carlos dijo:

    Mi comentario no puede ser mas favorable. Este es un aspecto del programa que no conocia. Tampoco, la situacion terrible que aca se describe del sector de atencion de salud-mental. Luego de leer el cuadro de situacion y el diagnostico de cada uno de los sectores involucrados, me siento plenamente identificado con la propuesta programatica ya que reivindica en primer lugar a los pacientes y trabajadores que atienden la problematica. Habria que aumentar en los medios propios y ajenos el debate sobre el tema para divulgar la situacion y que mas gente sepa lo que pasa. Es primera vez que la izquierda se encarga de divulgar una denuncia del cuadro de abandono inaceptable que sufre la atencion de este sector de la salud adjuntando una propuesta muy viable y creible. Ademas el sistema de salud unico es el que corresponde a una sociedad que pone al hombre por delante de los negocios, y es lo que me parece que la mayoria de la gente quiere. Es una lastima que este tema no tenga el status de otros en la presente camapa;a porque en honor de la verdad es para mi fundamental. Me acuerdo que en la epoca de Campora aparecio el Plan Liotta que fracaso en un intento de construir un sistema unico de salud publica. Seria bueno saber quienes escriben el articulo, de que especialidad son. Pero una cosa segura es que este tema demuestra lo mucho que se puede aportar desde las distintas comisiones o talleres en que se ha organizado la Asamblea. Mi opinion es como simple ciudadano ya que no poseo ninguna competencia con el campo de la salud excepto como paciente.

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